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Quiero congelar mis óvulos: ¿qué garantías tengo de que sobrevivan?

La fertilidad de la mujer está directamente relacionada con su edad ya que a medida que ésta aumenta, su reserva ovárica disminuye y la calidad de sus óvulos es menor, siendo más crítica la capacidad de alcanzar el embarazo a partir de los 35-37 años. Por ello, son cada vez más las mujeres que se plantean congelar sus óvulos conservando su edad fértil, con el objetivo de postergar su maternidad.

Una de las principales dudas que suscita el proceso de preservación de fertilidad es la capacidad de supervivencia de los óvulos, por ello, queremos explicar paso a paso el procedimiento de vitrificación de óvulos, así como analizar los casos en los que es más conveniente, y profundizar en las posibilidades de éxito del tratamiento, para tranquilizar a todas aquellas mujeres que se están planteando preservar su fertilidad.

¿Cuándo se recomienda congelar los óvulos?

El retraso de la maternidad ha influido considerablemente en el aumento de las causas de infertilidad, que actualmente en España afecta a casi el 18% de las parejas. Por lo que, la preservación de la fertilidad es una solución efectiva y sencilla a esta decisión.

Inicialmente, la preservación de la fertilidad se recomendaba a mujeres que, por causas médicas, como por ejemplo un tratamiento con quimioterapia, tenían posibilidades de perder su función reproductiva.

Sin embargo, en los últimos años, la decisión de congelar los óvulos se ha relacionado también con causas personales, laborales o económicas, ya que permite a las mujeres decidir cuándo quieren ser madres, dando la oportunidad de conseguir una mayor probabilidad de embarazo en el futuro.

Entonces, ¿es seguro congelar los óvulos?

La preservación de la fertilidad consiste en la congelación ultrarrápida de los óvulos mediante técnicas de vitrificación. El procedimiento empieza con la extracción de los óvulos en la mujer. A continuación, estos óvulos son sometidos a un proceso de equilibrado con medios específicos de vitrificación con el objetivo de deshidratarlos y rehidratarlos con sustancias crioprotectoras, garantizando así su supervivencia a bajas temperaturas. Por último, se almacenan en un soporte específico, sumergiéndolos en nitrógeno líquido a          -196ºC, temperatura en la que las reacciones biológicas y bioquímicas se detienen en el mismo estado hasta que son descongelados.

Este proceso evita la formación de cristales de hielo que podrían dañar al gameto, incidencia que ocurría frecuentemente con los procesos clásicos de congelación.

Gracias a la técnica de la vitrificación es posible alcanzar una supervivencia en la recuperación de ovocitos mayor del 95% y los resultados clínicos en los tratamientos de fecundación asistida presentan una tasa de implantación muy parecida a los obtenidos con los ovocitos en fresco.

Por tanto, la congelación de óvulos es una técnica segura gracias a los avances tecnológicos en reproducción asistida, que han permitido un mayor porcentaje de supervivencia. Por supuesto, el éxito de los futuros tratamientos de fertilidad a partir de los óvulos congelados dependerá de la calidad de los óvulos en el momento de su congelación y de otros factores, como la calidad del semen con los que van a inseminarse y también la edad de la mujer en el momento de la gestación.

Si todavía tienes dudas sobre este proceso, contacta con nosotros y concierta una cita con nuestro equipo que te informará sobre todo el procedimiento y te asesorará de forma personalizada.

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